Páginas vistas en total

lunes, 25 de febrero de 2013

Hallowed be thy Name

La vida y la muerte se juegan mi vida a las cartas, sólo soy un mero observador y no me gusta mucho como pinta la partida. 

Mi cerebro hace tiempo que se olvidó de mi, le crecieron las alas más rapido que a mi cuerpo y no tuvo la suficiente paciencia de esperar y ahora vuela libre, lejos del dolor corporal, dejando aquí conmigo a este efímero cuerpo que ya apenas puedo con él. 

Ahora que la muerte me mira de frente, ahora no tengo el valor de ser cobarde. Soy sin estar y estoy sin ser, lo único que quiero es huir y no sentir más este sentimiento que me recome por dentro, este ardor que hunde mi pecho, me aprisiona contra el suelo e impide levantarme. 

Ya pocos reconocerían este cuerpo delgado y huesudo comparado con lo que fue, mas yo no reconozco a nadie por muy poco que hayan cambiado. Mis ojos me engañan y mis oidos me mienten, me muestran una realidad distorsionada, muy distinta a la que conocí durante tantos años. 

Solo me queda esperar que termine la partida y saber a quién perteneceré. Sólo deseo dejar de ser quien fui para saber quien soy.



Te miro de perfil

Y aún me preguntas por qué te traigo cada día a esta playa?

Hoy te contaré un secreto, 
ahora que sólo se oye el susurro de las olas.

¿Ves como rompen intentando escapar del mar?.
Mi abuelo me contaba que el mar tenía el pelo rizado,
que era como una mujer calmada y llena de rabia a la vez.
Nunca lo entendí hasta que llegué a este rincón.

Te traigo hasta aquí para verte de perfil, 
mientras que el mismo aire que mueve los rizos del mar
juguetea con tu pelo y lo vuelve a colocar sobre tus hombros.

Y aún, vida mía, sigues preguntándome por qué?



Amigos imaginarios

Nunca tuve mucha vida social, siempre acompañado de amigos que para otros fueron invisibles y siempre encerrado en mi mundo. Ya de pequeño prefería su compañía, me contaban historias de otros niños, de sus amigos, aventuras que vivían juntos en mares que en ocasiones se me presentaban tan reales, que los llegaba a vivir cuando me lo contaban.

Pero Mamá, si algunos de mis amigos son mucho más mayores que tú, no entiendo como puedes no conocerlos, le reprochaba a mi madre mientras ella me miraba con cara de “que he hecho yo para merecerme esto”.
Yo me perdía en los mundos de esos relatos, sentado en mi habitación, los recorría guiados por mis amigos. Conocí a seres extraordinarios, centauros, cíclopes, gigantes y algún que otro malvado villano.


Con el tiempo, uno crece, madura y poco a poco sin darte cuenta vas abandonando las imaginaciones que llenaban tu mente cuando eras pequeño. Pero nunca dejé de visitar a mis amigos y con el tiempo fui conociendo más, todos me contaban sus historias, sus problemas, sus alegrías, sus vidas… 

Aunque me seguían contando aventuras de otros mundos, con la edad, quería centrarme más en mi propio universo, y les pregunté sobre el amor, les pregunté por el pasado, por el futuro y ¿Sabéis qué? Para todo tenían respuesta, aunque no fuesen ciertas, sonaban tan reales…

A mi actual edad, sigo visitando e invitando a mi casa a estos amigos imaginarios. Pienso que un amigo es quien está a tu lado cuando necesitas reír y también cuando necesitas llorar y sin duda éstos lo han conseguido.


Pasad a mi cuarto, están todos aquí, queréis que os presente?:
Éstos son: Edgar Allan Poe, Stanislav Lem, Oscar Wilde, José Saramago, y muchos más que si quieres te volverán a contar una y otra vez las mismas historias que me contaron a mí. 
Bienvenido.


Rojo sobre Negro


Desesperación, de ser consciente de tu propia muerte.
Ahora tu bravura no sirve de nada,
aunque ganes esta injusta batalla 
nunca ganarás la guerra, caerás luchando por sobrevivir.

El ambiente tiene sed de sangre, de tu sangre 
mi vida es mía y tengo que defenderla,
corres por un oscuro pasillo,
sin saberlo se acerca tu fin.

La luz te golpea en la cara cuando pisas la arena
cansado de tanta lucha defiendes tu vida 
mientras, sientes en tu espalda el dolor de la impotencia
que se agudiza en cada paso que das, sientes derramar tu sangre...

Cada segundo que pasa se hace un eterno siglo
la debilidad se apodera poco a poco de ti.
Qué hacer ante tal situación si no defenderte
ante un ser que sólo corre crueldad por sus venas.

Cansado y abatido, se acerca el momento
ese que a todos nos llega y ahora, sin duda, deseas.
Mientras el acero te atraviese el corazón
desearás hallar la paz que en este mundo no tuviste.



Bienvenida (Prólogo)

He decidido crear este blog para usarlo de cajón desastre. Pienso guardar en él todas esas páginas que tenía desperdigadas por toda la casa.

Procuraré transcribir todas las páginas tal como en su día lo hice y espero también ponerlas en su orden de nacimiento. No me responsabilizo de cualquier desorden cronológico que se pueda apreciar de aquí en adelante.

Sólo me queda decir que "Bienvenido a ésta mi morada, entre por su propia voluntad y deje parte de la felicidad que lleva consigo".