Trato de recomponer mi tintero. Pequeños trozos de cristal por el suelo, manchados de tinta negra que jamás se convertirán en nada. El papel espera ansioso que vuelva para seguir con las caricias que la pluma dibujaba sobre su piel.
Tal como ese papel se siente mi inspiración, esperando la dulce caricia de las musas para poder dedicarle las mejores palabras, los mejores versos y las mejores sentimientos. Solo me queda escribir con la tinta que recorre mis dedos una firma gigante sobre el papel donde podría en mayúsculas: Te quiero!
Bienvenidos a mi Blog donde colgaré todos mis relatos, ideas y textos. Pasa y siéntate.
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viernes, 13 de febrero de 2015
martes, 2 de diciembre de 2014
Cielo estrellado
-Papá ¿Por qué no se ven ya estrellas como antes?
-Porque los poetas las recitaban en cada uno de sus versos. Por cada amor que tenían, prometían bajar del cielo una de aquellas luces que lucían en el cielo. Lo que no sabían es que cada mañana, con la luz del sol, su brillo no era igual que la noche anterior. Volvían a escribir versos prometiendo robar otra de las estrellas y así conseguir el amor de alguna mujer bella.
-Entonces, ¿por qué podemos ver la luna?
-Porque la luna, hijo mio -susurró con una sonrisa en su cara-, se la prometí yo a tu madre.
viernes, 28 de noviembre de 2014
Si fuera fácil
Si fuera tan fácil, les dedicaría las palabras que no pueden oír de mi propia voz. Les prestaría mi hombro para que depositaran sus lágrimas antes de entrar en casa. Convertiría kilómetros en pasos, los meses en segundos.
Evocaría recuerdos que hablan de tardes en las que hasta el sol nos hacía reir, de noches sin dormir y de amaneceres que huelen a churros con chocolate. Les convencería de que la distancia no existe, como tampoco lo hace el tiempo que pasé sin ellos.
Si fuera fácil, les diría que por mucha distancia que crezca entre nosotros, que por más que el tiempo se empeñe en hacernos mayores, nada conseguirá barrer las huellas que dejaron en el umbral de mi corazón.
Si fuera fácil, les pediría que dejaran la puerta abierta para poder volver. Les pediría que no me olviden porque ya son parte de mi ser.
sábado, 8 de febrero de 2014
¿En qué estás pensando?
¿En qué estoy pensando? Pienso en lo rápido que pasa el tiempo y cómo arrastra, como si de un tsunami se tratara, tras él la vida de los que más queremos. Se lleva al fondo del mar los momentos que, hayas vivido o no, no volverás a sentir más. Te arrebata lo que siempre pensaste que estaría a tu lado y cuando quieres mirar ya es demasiado tarde.
Perdón por la tristeza, será por que te echo de menos graciela. Será por wish you were here, que me recuerda a mi padre que aunque sigue estando con nosotros nunca volverá a ser el mismo. Será el maldito mes de Noviembre.
Será todo o simplemente no será nada.
Perdón por la tristeza, será por que te echo de menos graciela. Será por wish you were here, que me recuerda a mi padre que aunque sigue estando con nosotros nunca volverá a ser el mismo. Será el maldito mes de Noviembre.
Será todo o simplemente no será nada.
ALZHR
No es por falta de intuición, y por mucho que sus acciones te lo susurren al oído, nunca estás preparado para recibir ciertas noticias. "El diagnostico es demencia senil", y piensas y ahora qué. Ahora hay un duelo, no quizás por la persona que aún tienes a tu lado, si no por la que sabes que nunca volverá a ser.
Esos recuerdos que quizas su mente arrojo a las muchas lagunas que ahora tiene delante se atropellan en la tuya, quieren volver todos a la vez quieréndote coger de la mano para enseñarte lo que has perdido y no te has dado ni cuenta.
Sé que estas palabras no las leerá por si mismo, pero intentaré por todos los medios que te lleguen todos los sentimientos que dejo impregnados entre estas líneas.
Te quiero papá.
Esos recuerdos que quizas su mente arrojo a las muchas lagunas que ahora tiene delante se atropellan en la tuya, quieren volver todos a la vez quieréndote coger de la mano para enseñarte lo que has perdido y no te has dado ni cuenta.
Sé que estas palabras no las leerá por si mismo, pero intentaré por todos los medios que te lleguen todos los sentimientos que dejo impregnados entre estas líneas.
Te quiero papá.
De dónde vienes
Sí. Otra vez utilizo esta herramienta para darte las gracias. Sí, otra vez a ti, por tantas veces que me has separado del camino del abismo.
Por caminar a mi lado y hacerme reír cuando pensaba con la noche no podría ver, por enseñarme que sin ausencia de luz nunca hubiera conocido las estrellas. Y cada día estoy más convencido que tu bajaste de una de ellas.
El camino no ha terminado y juntos llegaremos al final, porque todo termina, porque todo continua y esto no quiero que acabe nunca.
Por caminar a mi lado y hacerme reír cuando pensaba con la noche no podría ver, por enseñarme que sin ausencia de luz nunca hubiera conocido las estrellas. Y cada día estoy más convencido que tu bajaste de una de ellas.
El camino no ha terminado y juntos llegaremos al final, porque todo termina, porque todo continua y esto no quiero que acabe nunca.
Juegos imaginarios
Subió las escaleras con el corazón en la boca hasta la habitación del niño. Lo encontró en el suelo, llorando.
–Raúl, ¿has tenido una pesadilla? –dijo tras sentarlo en la cama.
–No papá. Jorge me ha empujado de la cama.
–Pero si estás solo –¿Cuando se daría cuenta que Jorge existía solamente en su cabeza?–. Debes dejar de ver a Jorge –Acostó a su hijo y lo arropó–. Tranquilo Raúl, nadie volverá a hacerte daño ¿Entendido?
–Entendido, papá.
Ya de noche, en la cocina se encendió la luz del intercomunicador iluminando la estancia.
–Ya has oído a mi papá, Jorge –La voz de Raúl no era más que un leve murmullo–. Si
vuelves a hacerme daño, me chivaré de todo lo que me has obligado a hacer. ¿Entendido?
Tras un breve silencio, la luz del intercomunicador parpadeaba hasta que se iluminó y un infantil susurro, mezclado con interferencias electromagnéticas, hizo vibrar el pequeño altavoz.
–Entendido.
–Raúl, ¿has tenido una pesadilla? –dijo tras sentarlo en la cama.
–No papá. Jorge me ha empujado de la cama.
–Pero si estás solo –¿Cuando se daría cuenta que Jorge existía solamente en su cabeza?–. Debes dejar de ver a Jorge –Acostó a su hijo y lo arropó–. Tranquilo Raúl, nadie volverá a hacerte daño ¿Entendido?
–Entendido, papá.
Ya de noche, en la cocina se encendió la luz del intercomunicador iluminando la estancia.
–Ya has oído a mi papá, Jorge –La voz de Raúl no era más que un leve murmullo–. Si
vuelves a hacerme daño, me chivaré de todo lo que me has obligado a hacer. ¿Entendido?
Tras un breve silencio, la luz del intercomunicador parpadeaba hasta que se iluminó y un infantil susurro, mezclado con interferencias electromagnéticas, hizo vibrar el pequeño altavoz.
–Entendido.
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